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No vamos a contar la historia de las subprime en Norteamérica o la falta de regulación de algunos derivados financieros que todos sabemos. Sobre ello ya se ha escrito mucho y por eminentes especialistas.
Realmente, las causas son las mismas que las de todas las crisis financieras: imprudencia, engaño, fraude, avaricia, especulación y una escandalosa falta de ética que inflan la burbuja, hasta que explota en cuanto la confianza desaparece. Y siendo cierto que el desplome se lleva por delante a grandes empresas (no a sus ejecutivos), los más damnificados son los menos pudientes: millones de personas sin trabajo y con hipotecas inducidas por las entidades bancarias sin escrúpulos.
Se frena el consumo y como consecuencia nuestras ventas. En los bancos no nos dan ni los buenos días. Si debemos, nos acosarán. Si nos deben, tendremos que acosar.
Los gurús pronostican que de la crisis saldrá un nuevo tipo de consumidor, que llaman Persumer (Persona + Consumer) con una postura cautelosa frente al consumo y crítica con las marcas, que conoce su poder, su lugar en la relación marca-consumidor y que se decantará siempre por aquellas marcas que perciba como bien definidas, que son claras y que generen confianza. Nosotros creemos que ese tipo de consumidor no es el del futuro, es el de ahora mismo. El del futuro, cuando no haya crisis, será otra vez lo que fué. No nos engañemos, los humanos tenemos mala memoria.
Primero, tendremos que analizar nuestra situación en el mercado. Si producimos o comerciamos con artículos de primera necesidad, la situación será muy diferente a si nuestra actividad se centra en productos superfluos o de lujo, en cuyo caso, tendremos que pensar en cambiar de actividad o realizar acciones que nos posicionen mejor en mercado y que nos permitan llegar al, cada vez mas escaso, grupo de clientes no afectados por la crisis.
Segundo, miremos hacia nuestra competencia y veamos sus reacciones. Si dan muestra de debilidad financiera, de recortes de personal, de menos calidad en sus productos, de monos atención a sus clientes, quizás sea el momento de controlar su mercado en nuestro beneficio. La crisis se llevará por delante muchos pequeños y grandes negocios, siendo una buena ocasión para los más resistentes y con más agallas.
Tercero, no asumir costes desmesurados en acciones para afrontar la crisis. Serán buenos tiempos para visionarios sin escrúpulos que nos ofrecerán soluciones mágicas a precios astronómicos. Las acciones que pongamos en práctica, tienen que ser efectivas a corto plazo y a un coste que podamos pagar sin desequilibrar nuestra economía.
Cuarto, tal como contábamos en otros artículos de este blog, Buscar nuevos canales de venta., Aahorrar en las compras., Buscar alternativas a la publicidad tradicional., Reducir gastos, Implicar a los empleados con el negocio, Establecer alianzas comerciales .
Quinto, apliquemos el refrán de "zapatero a tus zapatos". Hagamos lo que mejor sabemos hacer y dejemos los experimentos para épocas mejores. Por supuesto, no queremos decir que si fabricas zapatos, no investigues nuevos materiales o nuevos diseños o nuevos mercados o nuevos canales de venta. Nos referimos a que la diversificación, en la que generalmente se entra en una actividad menos conocida, debemos dejarla para tiempos de bonanza.
Finalmente, mantener nuestra confianza y la de nuestros clientes. De otra manera nuestra empresa se vendrá abajo, igual que la burbuja.
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Kalin
TYVM you´ve sloevd all my problemsPublicado: 11.01.2012 a las 18:22